Mucho sueño. A las ocho de la mañana teníamos mucho sueño, especialmente algunos que nos habíamos ido muy tarde a la cama la noche anterior. Con prisas preparamos la mochila, los bocatas, la ropa de recambio, y a toda velocidad para llegar a la plaza de Santo Domingo antes de las nueve.
Después de hacernos la foto delante del edificio de Botines, de vuelta al autobús, y ahora sí, de camino hacia Barrios de Luna. En este pueblo, además del conocido pantano, hay unas rutas maravillosas aptas para algunos que sólo suben o subimos - que de todo hay en nuestro grupo - a la montaña una vez al año coincidiendo con el Belén de Cumbres.
El camino fue divertido, ya que además de empezar a nevar débilmente, nosotros íbamos pasándolo en grande en el autobús. Después de pasar por Camposagrado y La Magdalena, sobre las diez de la mañana llegamos al pueblo de Barrios de Luna. Los autobuses aparcaron en el valle donde está el pueblo, que está rodeado de magníficas montañas, y desde donde se veía perfectamente la pared del pantano.
En ese momento siempre se produce un poco de desorden, con gente que se está cambiando, otros que van al bar a tomar un café, y la mayoría haciendo cola en el último cuarto de baño que veremos hasta la tarde. También estaban llegando algunos excursionistas que venían con su propio coche. Rápidamente vimos a Isidoro, Milagros, Mirella y a Jairo que con sus 6 años hizo un Belén de Cumbres increíble.
La gran decisión se tenía que tomar ya: ¿hacemos la ruta corta con visita a un pequeño museo del pastor en Barrios de Luna, o bien nos atrevemos con la larga y algo más complicada? Aunque había alguna duda por la edad de Jairo y porque Esther se presentó con una pierna lesionada a causa de un tirón, rápidamente decidimos que nosotros iríamos a la larga y algo más complicada.
Empezamos muy animados, y con bastante fuerza, ya que nada más salir nos encontramos con una escalera de piedra con nada menos que 120 irregulares escalones. Llegamos pronto a la altura de la pared del pantano, y ahí seguimos por sendas de montañas - que en algunos casos son también caminos rurales – con el objetivo puesto en comer, beber y cantar villancicos delante del portal a eso de las 2 de la tarde.

No queremos entrar en detalles de las siguientes dos horas, y os podemos asegurar que el no poder sacar en el blog primeros planos de las caras de los mayores y menores edad, nos evita tener que dar muchas explicaciones. Fue bastante duro, ya que algunos tramos eran bastante empinados y la nieve no ayudaba mucho. Pero el frío se pasaba subiendo, especialmente Isidoro cuando ponía a hombros a Jairo. Esther, con un dolor en la pierna importante, también aguantaba. Afortunadamente, durante un tramo el terreno se hizo algo más llano, incluso con algunas bajadas, y eso nos permitió apreciar en su justa medida el magnífico paisaje.
A las doce y media llegamos al punto donde se colocaría el Belén. Buena parte de la gente siguió una etapa más que tenía la ruta larga, e incluso algunos más expertos subieron a un pico cercano. Nosotros, teniendo en cuenta a Jairo y a Esther, pensamos que lo más correcto sería quedarse allí, aunque la espera hasta las dos de la tarde fuera larga.

Una vez que terminamos de comer, decidimos que parte de nuestro grupo debía comenzar la bajada, ya que Esther se encontraba cada vez un poco peor, y además se estaba poniendo bastante frío. El grupo que bajó incluía además de Esther, a Belén, María y Marta. Isidoro, Milagros, Avelino, Mirella, Jairo y Carlos nos quedamos arriba. Un rato después quedó puesto el portal, y no tardando mucho ya estaban circulando la mistela y las pastas, y también algún refresco ya que no todos le pueden dar a la mistela. Y de la mistela sólo hay un paso a los villancicos. Este año costó un poco arrancar ya que quien otros años lideraba este grupo de cantores aficionados, este no había podido venir.


A las siete estábamos en León. Descarga del material, despedida de los amigos, deseos de pasar una Feliz Navidad y un próspero año para todos. Cada uno nos dirigimos a nuestra casa en busca de una ducha reparadora con el recuerdo fresco de una jornada de montaña en familia, y con el plus que tienen estas excursiones cuando también son Belén de Cumbres.